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MDP Archivo 2008 Agosto 08


Mensaje de Paz, edición de agosto de 2008

Índice
¿Sufrimientos temporales o eternos?
Dios en las tragedias
Dios corrige a quien ama
Serie Biblia XL: Malaquías
Lo que se puede aprender en el hospital
¿Qué valores priman en tu vida?
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¿Sufrimientos temporales o eternos?

Después de la trágica muerte del rey Carlos I de Inglaterra, decapitado en 1649, su hija - la joven princesa Isabel - fue encarcelada por el resto de su vida en el castillo de Carisbrook, por órdenes de Cromwell. Una mañana se la halló muerta, con la cabeza apoyada en su Biblia abierta en la página en que se podía leer:

"Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11: 28). Después de las angustias y las penas de su atormentada existencia, gozaba para siempre del reposo junto a Jesús.

Por más desdichado que haya sido su destino aquí en la tierra, la joven princesa formaba parte de los que dicen como el apóstol Pablo: "Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:24-25). ¡Qué asombro para ella cuando su alma, al dejar su cuerpo doliente, en un instante se encontró en el reposo junto a Jesús!

En esta edición quisiéramos ayudar a nuestros lectores a considerar la dimensión de la eternidad. En comparación, nuestro tiempo en la tierra no es nada. Por tanto, ¡cuán importante es, haber entregado ya ahora su vida al "Señor de la Gloria", que es el Señor Jesucristo!

(.)

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Dios en las tragedias

¿Son los accidentes y las tragedias resultado del pecado personal? ¿Golpea Dios al hombre con una enfermedad incurable? ¿Es un accidente fatal de tránsito culpa de Dios o del hombre? ¿Por qué Dios no evita el sufrimiento desgarrador de tantas personas en este mundo?

Estas preguntas y muchas otras atormentan a los hombres cuando las cosas van mal.

Dios supervisa los eventos

Dios de manera soberana supervisa todos los eventos. Él ve todas las cosas. En tiempos de prueba tendemos a preguntarnos: "¿Dónde está Dios? ¿Por qué permite Dios que yo sufra de esta manera?" Mas por fe creemos que el Señor "conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo" (Salmo 103:14).

La calamidad no siempre es por cierto pecado

Una calamidad no es necesariamente el resultado de un pecado en particular. Una anciana que sufría en la cama de un hospital se lamentó: "No puedo entender que mal haya cometido para que Dios me esté castigando tan duramente". Esta mujer necesitaba entender que un sufrimiento extremo no siempre es el resultado de un pecado grave.

Jesús corrigió este tipo de suposición errónea cuando dijo: "O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Lucas 13:4-5). No piense usted que algún accidente o tragedia es un castigo que Dios ha recargado en su contra por un pecado grave que haya cometido. El hombre de quien leemos en Juan 9 no nació ciego debido a un cierto pecado. Mefi-Boset, de quien leemos en 2 Samuel 9, no quedó lisiado de los pies por algo malo que él u otra persona hubiera hecho. Más bien, esta calamidad le sobrevino como resultado de la imperfección física y la debilidad humana a la que todos estamos sujetos debido a la caída del hombre.

Los tres amigos que consolaban a Job, en lugar de consolarlo, lo hicieron más miserable tratando de convencerle de algún pecado en su vida. Según sus razonamientos, lo angustioso de su sufrimiento indicaba que Job había pecado terriblemente. Pero al final, Job fue justificado por Dios y sus amigos fueron reprendidos.

Hoy día, por fe, podemos enfrentar la causa de toda enfermedad, tragedia, y muerte, y reconocer que, en esta vida, estas experiencias dolorosas nos afectarán.

Ayudan a renovar nuestra dependencia en Dios

Los accidentes y las tragedias deben renovar nuestra dependencia de Dios. Por naturaleza nos volvemos muy egocéntricos, y no vemos la vida desde una perspectiva espiritual. Creemos que nuestros logros son el resultado de nuestra capacidad, y no el resultado de la bondad de Dios. Es así como a veces Dios permite la adversidad en nuestra vida para que limpiemos de nosotros esas ideas vanas. La amargura y la rebelión hasta en tiempos de tragedia brotan de un corazón orgulloso. La clave de la victoria radica en saber aceptar lo que venga en la vida.

Como hijos de Dios, encontraremos consuelo al identificarnos con nuestro Señor, al que es "experimentado en quebranto" y "es poderoso para socorrer a los que son tentados".

Las piedras de tropiezo se conviertan en gradas

Lo que pareciera piedra de tropiezo puede convertirse en grada. Esta transformación es el resultado directo de nuestra actitud para con la prueba. El desánimo y la amargura pueden hundirnos tan profundamente que nunca lograremos recuperarnos de nuestro dolor. Por el contrario, la humildad y la aceptación nos permitirán encontrar beneficios en medio de las pruebas. La misma experiencia que Satanás quiere usar para derribarnos espiritualmente se convertirá en el instrumento que Dios usará para levantarnos más alto. Por fe superamos la desesperación que de otra manera nos asfixiaría. Muchos himnos fueron escritos por personas que experimentaron pérdidas económicas, dolencias físicas o luto.

Nos ayudan a poner la vista en lo eterno

Las calamidades terrenales nos ayudan a poner la vista en las realidades eternas. „Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres" (1 Corintios 15:19). Este mundo de pena, dolor y muerte no es nuestro hogar. "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y ... nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo" (Romanos 8:22-23). Gracias a Dios por Jesús en quien tenemos la seguridad de la resurrección.

Anhelamos el día cuando Él cumpla su palabra: „Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:4). Pacientemente esperemos estas cosas.

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Dios corrige a quien ama

Es verdad existen pruebas que Dios permite. Salmos 94:12-13 consuela: "Dichoso aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu ley, para que enfrente tranquilo los días de aflicción mientras al impío se le cava una fosa".

Como un padre amoroso reprende a su hijo, Dios corrige a quien ama. En Proverbios 17:3 se nos dice "En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro, pero al corazón lo prueba el Señor".

Observe amigo lector que para poder enfrentar tranquilo los días de la aflicción es necesario antes ser instruido en Su palabra. Y ser instruido implica una actitud de sumisión ante la evidencia de la Fe en sus promesas. Usted puede ser un maestro de la Palabra o un pastor que levanta el ánimo de las personas fortaleciéndolas en Jesús, pero en el día de la prueba caer por no haberse dejado instruir usted por el Señor.

No todas las pruebas tienen que parecernos a simple vista como malas para ser llamadas tales. Hay algunas que son más peligrosas sobre todo por su apariencia de benignidad, son las sutiles pruebas que el diablo pone en el camino de los hijos de Dios y en el camino de aquellos con los que Dios tiene planes de redención.

El propósito del enemigo es que nuestra fe, toda la honra y la alabanza que debe ser sólo para Dios, sea puesta en otra cosa. Deuteronomio 13:1-3 advierte "Cuando en medio de ti aparezca algún profeta o visionario, y anuncie algún prodigio o señal milagrosa, si esa señal o prodigio se cumple y él te dice: Vayamos a rendir culto a otros dioses, dioses que no has conocido, no prestes atención a las palabras de ese profeta o visionario. El Señor tu Dios te estará probando para saber si lo amas con todo el corazón y con toda el alma."

Oportunidades peligrosas

A veces las personas son tentadas por las que les parecen "oportunidades" que no hay que dejar pasar y se meten en negocios no buenos a los ojos de Dios. O dan su dinero a usura y se olvidan de oír a Dios por estar al tanto de las cotizaciones. Incluso estas tentaciones vienen disfrazadas de buenas intenciones como le pasó al mismo Jesús en el desierto: Mateo 4:2-3 cuenta: "Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso: ‘Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan’". Cualquiera con el poder de hacer pan de las rocas agradecería que le hayan hecho notar la posibilidad de no morirse de hambre. Pero Jesús, que fue tentado en todo al igual que nosotros, sabiendo las artimañas del enemigo respondió: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".

Dios da las fuerzas y las salidas

Confiemos en las Palabras del Señor, dejémonos instruir por Él. Y confiemos en lo que se nos afirma en 1 Corintios 10:13 "Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea humanamente soportable. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, Él les dará también una salida a fin de que puedan resistir".

¡Gloria al Dios de las salidas! ¡Gracias Jesús!

Hugo Alberto Díaz

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Serie Biblia XL:

Malaquías

El nombre Malaquías proviene del vocablo hebreo Malají y significa "mi mensajero". Este profeta es el último del remanente fiel que fue restaurado después de los setenta años de cautiverio en Babilonia.

Presumible es que su profecía la realizara en el siglo V a.C. después de la reconstrucción del santuario. Su profecía pone el broche final a la literatura profética bíblica, pues es el último libro del Antiguo Testamento.

Este libro fustiga la actuación de los sacerdotes, cuyo comportamiento no responde a los mandamientos de Dios y sí da lugar a que en el propio templo dedicado a Dios el pecado se desarrollara. Continúa el libro su reprobación contra el pueblo israelita por poner en duda el amor y la justicia de Dios. Este comportamiento desleal convirtió al pueblo elegido en un pueblo decepcionado e indiferente en el cumplimiento del culto religioso.

Malaquías arremete contra la desidia del pueblo que se sentía frustrado porque Judá todavía no había sida restaurada. Ante este caos espiritual el texto reafirma que Dios ama a Su pueblo y que cumplirá Su promesa de liberación el día de Jehová.

La avisada liberación será precedida por el profeta Elías (Juan 1:21). Se nos asegura que a pesar de la severidad del Juicio Divino, aquellos que se arrepientan y obedezcan al Señor serán eternamente salvados.

Este libro puede dividirse en siete partes, a saber:
1. El amor de Dios por Israel (1:1-5)

2. Los pecados de los sacerdotes (1:6-2:9)

3. Pecados contra el amor fraternal y contra Dios en el seno de la familia (2:10-16)

4. El día del Juicio se acerca (2:17-3:5)

5. El pago de los diezmos (3_6-l2)

6. El justo y el malo (3:13-18)

7. El advenimiento del día de Jehová (4:1-6)

Fernando Torres

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Lo que se puede aprender en el hospital

"Te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche" (Salmo 63:5-6) "El Señor lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad" (Salmo 41:3).

Cuando se yace de espaldas, los ojos son dirigidos hacia arriba - explicaba un enfermo creyente a un amigo que lo visitaba. ¿Sabes por qué el Señor me acostó sobre esta cama de hospital? Para obligarme a mirar hacia él.

¿Y esta transfusión que me liga a un sistema de frascos? Es mi cadena; me enseña la dependencia. Había hecho mi programa cuidadosamente; mi agenda estaba llena de citas. Tuve que anularlas y formularme la pregunta: ¿Habías pedido la opinión del Señor antes de hacer tus proyectos?

Yo, un hombre activo, siempre apresurado, heme aquí de repente cogido en la trampa... Pues bien, mira esta habitación de hospital. He descubierto que no es una prisión, sino más bien un lugar de encuentro: encuentro con este vecino de cama que me vio leer mi Biblia ayer y me hizo unas preguntas; encuentro con el personal del hospital, desde el interno hasta la empleada de la limpieza: todo un mundo que yo ignoraba y de cuya abnegación, amabilidad y servicio vengo ahora a enterarme; encuentro con visitantes como tú, que vienen a traerme un poco de simpatía y aliento. Quisiera que cada uno también pudiera llevarse algo: la útil imagen de un hombre que, por gracia, ha aprovechado algo de las buenas lecciones del Señor: paciencia, serenidad, olvido de sí mismo, confianza en Dios...

En fin, y sobre todo, lugar de encuentro con el Maestro mismo. Paso horas en su compañía. Nunca tuve tanto tiempo para leer, orar y meditar. Gracias, Señor, por esta experiencia.

BS

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¿Qué valores priman en tu vida?

Vivimos en una sociedad con valores muy marcados, que determinan el éxito o fracaso de la vida de una persona dentro de esta sociedad.

Belleza "física", altos niveles económicos y una inteligencia extraordinaria, son algunos de los valores que este mundo nos trata de imponer mediante el bombardeo que recibimos de publicidades, logrando de esta manera atraparnos como uno más dentro de su sistema. Cuerpos de muchachas y muchachos semidesnudos, esbeltos, musculosos y contorneados, tecnología avanzada que promete hacer más fácil y cómoda la vida, pero que lamentablemente sólo pueden ser adquiridas por personas económicamente potentes, son una de las condiciones que "lo global" nos impone y que debemos alcanzar si nuestro deseo es vivir "exitosamente".

Como jóvenes cristianos…

…estamos viviendo dentro de este sistema pero tenemos que entender y recordar primeramente las palabras de nuestro Señor Jesús que dijo: Ustedes están en el mundo, pero no son del mundo. Él mismo, por medio del apóstol Pablo nos dice: No se conformen a este siglo, sino transformen su manera de pensar. (Jn 17:16; Ro 12:2)

Desde el día que dijimos al ofrecimiento que nos hizo Jesús de ser nuestro Señor. Dijimos también a sus leyes, que son valores y principios eternos que empiezan a agitarnos internamente con nuevas convicciones afectando irremediablemente nuestras acciones.

Como peces en el mar

Los que estamos bajo el señorío de Jesús somos como peces. Estos simpáticos animalitos nadan contra la corriente del agua y nunca se dejan llevar por la corriente a menos que estén muertos. Y nosotros del mismo modo nadamos contra la corriente de este sistema mundano obedeciendo a los principios de nuestro Rey.

Dios en su misericordia, nos dejó su palabra donde están registrados los recursos necesarios para poder enfrentar esta corriente y nadar seguros.

1) A lo que el sistema nos presenta como prototipo de belleza física y como uno de los objetivos a alcanzar, Dios nos responde con su palabra. Yo soy tu creador y todo lo que hice es bueno, y esto te incluye. No miro la apariencia, mas bien miro el corazón, porque el ejercicio físico para poco aprovecha, mas la piedad tiene provecho eterno. (Gn 1:31; Mt 22:16; 1 Ti 4:8)

2) Solo pueden tener una posición de importancia dentro de esta sociedad las personas que posean estudios superiores y conocimiento de todo lo que en este mundo está a la vanguardia, Dios nos dice: La sabiduría que este mundo tiene como máxima es nada menos que terrenal, animal y diabólica. Pero la sabiduría eterna es primeramente pura, pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y buenas obras. (Stg 3:15-17)

3) Nuestra vida sólo puede tener sentido y significancia en esta tierra si luchamos por alcanzar el objetivo supremo de tener un nivel económicamente alto. Un valor más, impuesto por la sociedad; pero Dios dice a sus hijos: Yo he diseñado todos tus caminos y todos estos caminos les ayudan a cumplir con el propósito que les marqué desde antes de la fundación del mundo. Yo les doy la capacidad para vivir en la escasez y en la abundancia, así como se la di a mi siervo Pablo. Yo hago que TODAS las cosas ayuden para bien a los que me aman. (Ef 1:4-6; Flp 4: 12-13; Ro 8:28)

Los que deciden vivir bajo los valores de este mundo se aventuran a vivir bajo la opinión de otras personas y la aceptación de sus patrones de vida hasta el punto de producir sentimientos de insatisfacción, discriminación, no aceptación y hasta depresión, cuando algunos de estos valores no son alcanzados.

Pero los que deciden vivir bajo los valores de Dios, su opinión y aceptación, comprometiéndose con la causa de Cristo, alimentando una Vida Eterna cuyas recompensas serán inagotables. Mas poned la mirada primeramente en las cosas de arriba donde está Dios (Col 3:2)

En tus manos está el poder de elegir. ¿Vas a vivir tu vida aquí en la tierra tratando de captar la aceptación de las personas o la aceptación de Dios? Es tú decisión.

¡Decide hoy por lo que afectará tu eternidad!

Conrrado Gonzalo Rivero

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