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MDP Archivo 2008 Septiembre 09


Mensaje de Paz, edición de septiembre de 2008

Índice
Descubrir secretos
La Biblia dice
Es vital permanecer en la Palabra
El vigor de nuestra vida
Tu voz es lo que necesito
Serie Biblia XLI: Nuevo Testamento
¡Esos tíos!
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Ir al Crucigrama "En la Palabra"
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Descubrir secretos

Al buscar en una librería un regalo para un niño, encontré un libro de dibujos en tres dimensiones que me intrigó. Las imágenes parecían triviales y sin interés. Un vendedor se acercó y me dijo: - Esto se llama estereografía: en cada una de las imágenes se debe descubrir un secreto. Pero se necesita tiempo y concentración para que se produzca el disparador visual. Entonces se descubren una profundidad y un relieve insospechados con nuevas imágenes. Algunas personas no lo consiguen.

Esto me hizo pensar en la lectura de la Biblia que descubre tesoros para quien desea hallarlos. Si creo que ella es la Palabra de Dios, que es viva y que allí se puede encontrar a Jesucristo, si me tomo el tiempo de leerla y meditarla, entonces el Espíritu Santo me revelará sus secretos.

A menudo es así en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, tomemos la historia de José, vendido por sus hermanos y luego hecho gobernador de Egipto. En sí mismo es un relato edificante. En él se puede ver al principio a un héroe desafortunado y después enaltecido hasta la cúspide de la gloria, por una justa vuelta del destino.

Pero trate de introducir como una "llave" a la persona y la obra de Jesucristo y usted le verá aparecer detrás del personaje de José, con muchos detalles concordantes. Quien ama al Señor tendrá la sorpresa y el gozo de descubrirlo. Entonces la historia de José es una prefiguración de la vida de Jesús.

BS

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La Biblia dice

…que hay sólo un camino al cielo

Jesucristo dijo: "Yo soy el camino y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).

Nadie más puede salvarte. ¡Confía en Jesús, hoy!

"Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9).

Reconoce que eres pecador. Lee Romanos 3:10.

Disponte a dejar de pecar (así se manifiesta tu verdadero arrepentimiento). Lee Hechos 17:30.

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucitó de entre los muertos; y que por medio de Su victoria, venció a Satanás. Jesús libró y perdonó a todos los que en Él creen. Lee Colosenses 1: 13-14.

En oración pídele a Jesús que entre en tu vida y sea tu Salvador y tu Señor. Lee Romanos 10: 13.

Tu oración podría ser la siguiente:

Dios mío, yo soy pecador y necesito tu perdón. Me arrepiento de haber vivido lejos de Ti. Ahora acepto que Jesucristo derramó Su sangre preciosa y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar de pecar. Invito a Cristo a venir a mi corazón como mi Salvador, y le entrego mi vida para hacer Su voluntad. Amén.

Si has recibido ahora a Jesús como tu Salvador, acabas de comenzar una vida nueva y maravillosa con Él.

En adelante:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Jesucristo.

Habla con Dios, orando todos los días.

Reúnete, adora y sirve con otros cristianos en una iglesia local donde Jesucristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad.

Habla de Jesucristo a los demás.

¿Te contaremos entre nuestros lectores? Los enlaces en nuestra página Web también podrían serte útil: www.mensajedepaz.org (ir a "enlaces").

¡Que el Señor bendiga ricamente tu vida y crecimiento como nuevo cristiano!

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Es vital permanecer en la Palabra

Hace poco tiempo, recién llegado de viaje, transité por el centro de mi ciudad un día prohibido para los vehículos con placas terminadas en el dígito de mi propio carro. Era la nueva ley restrictiva del "Pico y placa" que yo desconocía por estar de viaje. A pesar de mis explicaciones, los agentes de tránsito me impusieron la multa respectiva, aduciendo con razón que el desconocimiento de la Ley no exime del cumplimiento ni de la sanción.

El desconocimiento de la Ley no es excusa para no pagar los errores y sufrir las consecuencias.

Hay personas que dicen y creen ser cristianas, pero nunca estudian los estatutos o Nuevo Testamento que nos ha dejado Jesucristo. Se conforman con hacer lo que otros o todos hacen y creer sólo lo que les dice un predicador en su sermón. Si ese predicador está ciego espiritualmente, igualmente con él caerán en el hoyo o en la perdición eterna. Por eso es provechoso buscar la Palabra de Dios escrita, la cual nos enseña la doctrina verdadera del Evangelio, el cual es la voluntad de Dios revelada por su Hijo Jesucristo.

Ese conocimiento de la verdad es lo que nos conduce a la salvación, no nuestras buenas intenciones y nuestra ocurrencia o parecer humanos.

Jesucristo mismo nos dio la clave a quienes queremos creer en Él: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

Sólo si permanecemos en su Palabra, la Palabra de Cristo, su Evangelio, seremos verdaderos cristianos. Haciendo la voluntad de Dios Padre recibiremos la salvación y la vida eterna.

No es por las obras, es por la fe y la obediencia a la Palabra de Dios.

Porque todas las religiones pretenden alcanzar la salvación por la cantidad de obras que hagan, buscando la perfección y la santidad por el Hombre mismo, con sus propias fuerzas y por méritos propios. Eso significa una zozobra permanente de insatisfacción y de inseguridad, pues nunca podremos estar seguros de haber hecho lo suficiente para merecerla. Es como una pesada carga que lleva el hombre religioso en sus espaldas, mientras más pesada, piensa que merece más la salvación.

Pero cuán equivocados estábamos antes de Cristo y cuán equivocados están muchos todavía, pues dice la Palabra de Dios que es gratuita la salvación, no hay que pagar nada, sólo creer. Como nos dice Dios en su Palabra (de allí la importancia de conocer la Palabra de Dios): "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8). Esta declaración es el meollo del Evangelio, la buena nueva que nos diera Jesucristo. Por eso Él nos dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:28-30).

Es un verdadero descanso conocer la Palabra y saber que la voluntad de Dios es que seamos salvos por la fe y no por las obras.

La Palabra de Dios no sólo nos da conocimiento, sino vida.

La Palabra de Dios está manifestada y contenida en la Sagrada Escritura, la Biblia, ella es "la Palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos" (2 Pedro 1:19). "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra"(2 Timoteo 3:16-17).

La Palabra de Dios no sólo nos da el conocimiento de la voluntad de Dios, sino que ella misma, de manera misteriosa, nos produce una nueva vida, pues ella lleva la vida en sí misma como una verdadera semilla.

La Palabra de Dios es el pan del cielo.

Ella nos da el crecimiento espiritual, pues ella es un verdadero alimento, es el pan bajado del Cielo. Como bien dijera nuestro Señor Jesucristo: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).

Muchos buscan a Jesús sólo por el pan que alimenta el cuerpo, el pan terrenal, es decir, el pan perecedero o los bienes terrenales que sacian los deseos de la carne y de este mundo. Por eso Jesús, después de multiplicar los panes, para saciar esa hambre terrenal, les dijo: "De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis." Luego, "Jesús les dijo: Yo soy el Pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás" (Juan 6:35). Ante esta declaración, difícil de entender, Jesús les explicó: "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Juan 6:63).

Bienaventurado eres, hermano y amigo, si amas, buscas y obedeces la Palabra de Dios, adorando así a Dios en espíritu y en verdad, no por ocurrencia y tradición de hombres.

V. M. Santamaría, En la Calle Recta (abreviado)

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El vigor de nuestra vida

"El vigor de mi vida espiritual guardará proporción exacta con el lugar que ocupe la Biblia en mi vida y mis pensamientos. Afirmo esto solemnemente por mi experiencia de cincuenta y cuatro años. Los tres primeros años después de mi conversión descuidé la Palabra de Dios. Pero desde que comencé a escudriñarla diligentemente, la bendición ha sido admirable. He leído la Biblia de principio a fin más de cien veces, y siempre con mayor deleite. Cada vez me parece un libro nuevo. Grande ha sido la bendición que he recibido del estudio consecutivo, diligente y diario. Considero día perdido aquel en que yo no haya dedicado tiempo suficiente a la Palabra de Dios." - George Müller, cuyo célebre Orfanato de Bristol es el ejemplo más prominente de la oración eficaz en los tiempos modernos.

Oraba yo pidiendo fe, y pensaba que algún día la fe caería sobre mí desde el cielo, como un rayo. Pero la fe no parecía venir. Un día leí en el capítulo diez de Romanos: "La fe es por el oír; y el oír es por la Palabra de Dios". Antes cerraba mi Biblia, y pedía fe. Ahora abro mi Biblia y comienzo a estudiar, y desde entonces mi fe no ha cesado de crecer."

D. L. Moody.

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Tu voz es lo que necesito

Necesito sentarme a tus pies, mi Cristo amado
(como hizo en Betania María).
Necesito volver, Buen Pastor, a tu lado;
necesito escuchar tus palabras de vida
(porque lejos de Ti me he sentido frustrado).

Otras voces llegaron (que no eran del Cielo),
sin ningún contenido, sin ninguna esperanza.
Eran voces del polvo (del mortal sobre el suelo),
sin trascendencia alguna que ofrecer a las almas
(eran voces de hombres que borraron los vientos).

Esas voces tenían un mensaje aparente,
un contenido engañoso de libertad y gozo,
mas eran solo voces de "alteradas mentes",
con un "barniz externo de brillo religioso"
(dejando sin reposo a todos sus oyentes).

Te necesito, Cristo, tu voz me fortalece;
Tú traes la Palabra que eterna permanece,
Palabra que en tu Libro es fiel y verdadera,
Palabra que me alumbra, Palabra que me llena,
Palabra que el impío ignora en su potencia.

Lisardo Uría Árribe El Heraldo del Pueblo N° 217

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Serie Biblia XLI

Nuevo Testamento

Nuevo Testamento es lo mismo que decir Nuevo Pacto, y es la alianza nueva que Dios hace con el Género Humano, al cual le ofrece el perdón de sus pecados y la salvación eterna por medio del Señor Jesucristo.

Es el libro que nos explica quién es Jesucristo.

Fue escrito primeramente en griego bajo del nombre de "euaggelion" que significa "buena nueva", y que ha llegado al español bajo el nombre de "evangelio".

Esta "buena nueva" es el propio Jesucristo, quien obedeciendo a Dios se inmoló por todos los pecadores, abriendo así con Su preciosa sangre el camino de la salvación para que todas las personas de cualquier país del mundo puedan llegar a Dios mediante la aceptación de la doctrina cristiana enseñada en esta nueva alianza que es el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento consta de veintisiete libros, cuya escritura ha sido aceptada por todas las confesiones cristianas como de inspiración divina. Su realización demoró unos cincuenta años y en él participaron más o menos diez autores.

A partir de finales del siglo II después de la crucifixión de Jesucristo estos veintisiete libros comenzaron a conocerse como el Nuevo Testamento. En sus páginas bajo la luz de la fe en Dios y la confianza en Jesús sentimos la acción del Espíritu Santo en nuestra vida como nos dice el propio Jesucristo en Juan 16: 13-14: "Cuando venga el Espíritu de la verdad, él os guiará a toda verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber".

El Nuevo Testamento está desarrollado de la siguiente forma:

1. Evangelios

2. Hechos de los Apóstoles

3. Epístolas

4. Apocalipsis

Fernando Torres

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¡Esos tíos!

Raúl es un niño de cinco años, vivaz y alegre. Su hermana mayor está casada y cuando esperaba su primer bebé, todo el mundo le decía a Raúl: "Pronto vas as ser tío". Esto lo agobiaba mucho.

El día cuando toda la familia estaba festejando la llegada de la nena, y algunos le dijeron: "¡Felicitaciones al tío Raúl!", el miedo le oprimía la garganta. Escapó fuera y con una fuerte patada hizo volar su pelota. En seguida dio una vuelta en su patinete. Luego, completamente tranquilizado, volvió a su madre y exclamó con tono de alivio: "¡Todavía soy niño!"

A muchos jóvenes cristianos les pasa algo similar cuando miran a los "tíos maduros". ¡Qué aburridos pueden ser! O pesados, criticones y quejones. "Mejor no llegar a ser así", se dicen, "los jóvenes no guardamos rencores… como esos mayores".

¿Tiene que ser que "madurar" significa afectarse de muchos pecados? ¿O simplemente es perder vitalidad?

La verdad es que la nefasta vejez espiritual no viene a causa de los años de edad, sino por el alejamiento de Dios. Sin la lectura de Su palabra y sin buscarlo en silencio, en la oración, incluso el espíritu de un joven puede envejecer. Y al contrario, una persona anciana puede "estar vigorosa y verde" (Sal 92:14), si vive en activa comunión con Dios.

El joven David de la Biblia, cuando estaba en sus primeros días como rey, nos da un ejemplo estupendo:

Texto bíblico de 1 Crónicas 14: 8-16:

Cuando los filisteos supieron que David había sido consagrado rey sobre todo Israel, se lanzaron todos en busca suya; pero David lo supo y les salió al encuentro. Entonces los filisteos avanzaron e hicieron incursiones por el valle de Refaim. Por esto, David consultó al Señor y le preguntó:

- ¿Puedo atacar a los filisteos? ¿Me darás la victoria sobre ellos?

El Señor respondió:

- Atácalos, pues te daré la victoria sobre ellos.

David subió a Baal-perasim, y allí los venció. Por esto dijo: "Como un torrente de agua, Dios me ha abierto paso entre mis enemigos." Y llamaron a aquel lugar Baal-perasim. Además los filisteos dejaron abandonados sus dioses y David los mandó quemar.

Pero los filisteos volvieron a hacer incursiones por el valle de Refaim, así que David consultó de nuevo a Dios, y Dios le contestó:

- No los ataques de frente, sino rodéalos y atácalos por la retaguardia cuando llegues a las moreras. Y cuando escuches ruido de pasos por encima de las copas de los árboles, lánzate a la batalla, porque eso significa que yo voy delante de ti para herir de muerte al ejército filisteo.

David hizo lo que Dios le había ordenado, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Guézer, por lo cual su fama se extendió por todos los países y el Señor hizo que todas las naciones le tuvieran miedo. (La Biblia, versión popular).

Conclusión

Para David habría sido completamente humano atacar a los filisteos otra vez en la misma manera como antes, ya que "sabía que era la voluntad de Dios". Pero si lo hubiese hecho, inmediatamente se habría convertido en un "tío bastante gastado" o en uno que "descansa en paz". Pero, loablemente, David consultó otra vez a Dios, y luego acató el consejo recibido. Así quedó joven y amado como rey en su pueblo.

Impresionante es otro ejemplo bíblico, el de Moisés. Cuando por rutina (o disgusto) volvió a golpear la peña, igual como lo había hecho anteriormente, perdió entonces su perspectiva en esta vida (Éxodo 17:6; Números 20:11).

Mi amigo: No te des a la rutina, sino consulta siempre a Dios. - Hazlo estudiando y meditando la Biblia, y ¡ten tu línea de conexión con Él bien conectada!

Juan

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