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MDP Archivo 2010 Mayo 10


Mensaje de Paz, edición de mayo de 2010

Índice
¡Esclavo por ignorancia!
Reconciliación perfecta
¿Puede el Hombre ser justificado?
Primera carta de Pablo a los Tesalonicenses
Caja Negra
Junto al camino mendigaba
Yo pagaré sus Deudas
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¡Esclavo por ignorancia!

Mucho tiempo después de que fuera proclamada la abolición de la esclavitud en los EE.UU., todavía se encontraban personas que se creían esclavos. Sus amos habían tenido cuidado de que no conocieran la noticia de su liberación para poder seguir explotándolos.

Asimismo, existen cristianos que desconocen su libertad y permanecen bajo la esclavitud del pecado, de rígidas reglas humanas, de una ley.

Somos esclavos del pecado cuando ignoramos que éste ya no debe dominarnos, a causa de la victoria de Cristo. Para salir de esa esclavitud necesitamos escuchar y creer la buena nueva: "La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte" (Romanos 8:2). Entonces, en lugar de contar con nuestras propias fuerzas, dejaremos que el Espíritu Santo nos conduzca y nos dé el poder para vivir como Dios lo desea.

Del mismo modo, ya no somos esclavos de una ley. Pero parece que eso también a menudo lo ignoramos. Tendemos a apoyarnos en toda clase de reglas rígidas que nos dan la ilusión de ser buenos cristianos. En realidad, esto demuestra una falta de dependencia del Señor y limita nuestra capacidad de iniciativa y de abnegación. No consideremos, pues, la fe cristiana como un conjunto de obligaciones morales. Apliquémonos más bien a poner en práctica lo que es en verdad: una relación de amor y de obediencia a Cristo.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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Reconciliación perfecta

La justicia debe ser satisfecha

Dios es nuestro Creador y originalmente nos creó perfectos. Por esto Él puede exigir de nosotros que nuestro actuar y toda nuestra vida concuerde con Su santa ley.

Por el pecado esto ya no es posible. Mas el Señor continúa exigiendo nuestra perfección. Nuestra incapacidad no nos disculpa, y como seres humanos no tenemos ninguna posibilidad de satisfacer las justas exigencias divinas.

La única posibilidad sería, si un ser perfecto pagase en nuestro nombre. Sólo Dios es perfecto. A la sazón, únicamente podemos ser librados del juicio si el Señor mismo nos absuelve; si Él nos declara justos a pesar de que somos pecadores. Y en realidad, Él lo hace, por su gran amor. La Biblia llama a esto "justificación". Dios absuelve al pecador de su culpa y del consiguiente castigo, y además le da el derecho a la vida eterna.

Este dictamen divino de liberación se viene a conocer y se puede aceptar únicamente por medio de la fe. En realidad es por fe - creer lo que decidió Dios - que el pecador vuelve a ser justo - sin mancha - y perfecto delante de Dios. Nuevamente concuerda con el criterio de Dios. Esto no es menos que un milagro y es por pura gracia, sin merecerlo. En realidad, Dios mismo se encarga de la satisfacción de Su propia exigencia. Y esto es la única solución posible al problema "pecado".

Isaías ya escribió de antemano: "El castigo de nuestra paz fue sobre Él (sobre Jesucristo), y por Su llaga fuimos nosotros curados". Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros (Isaías 53:5-6).

Absueltos, sin merecerlo

Jesucristo dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados…" (Mateo 11:28). Hay muchos que no vienen porque no reconocen su estado de perdición. La luz reveladora del Espíritu Santo es necesaria para comprender y aceptar la quiebra de la propia vida.

El fundamento de nuestra justificación se encuentra en la situación legal ante Dios. Por la crueldad de la muerte de Cristo se evidenció más la seriedad del problema "pecado". Cristo ha venido para satisfacer el derecho de Dios. Él cumplió toda la obediencia y pagó plenamente. En virtud de Sus méritos al creyente se le atribuye la perfección de Cristo. Esto se efectúa de una manera tan completa como si los creyentes nunca hubiesen tenido o cometido pecado alguno. Como si hubiesen cumplido ellos mismos toda la obediencia que Cristo cumplió por ellos.

Una base firme

La santidad de Cristo no se derrumba. El veredicto del Juez queda firme: libertad a todos los que creen en Cristo (Juan 5:24). Por la fe comprendemos que Su pago fue por nuestra culpa, y Sus méritos cuentan como si fueran los nuestros. De esta manera nuestra salvación es perfecta porque proviene de Él.

Mucha oposición se ha levantado en contra de esta línea de pensamiento bíblico porque infringe el orgullo humano. Al margen de la salvación cumplida por Cristo no hay lugar para ninguna aportación por parte del Ser Humano. La religión se opone a Dios cuando dice: "Si tú estás bautizado, entonces esa agua bautismal lavó tu pecado original… nuevamente estás limpio, aunque, sin embargo, tienes una naturaleza y un corazón malos. Pero tú puedes lograr tanta "gracia" por la cual te santificas y con eso eres otras vez justo ante Dios". La Palabra de Dios no dice nada de eso.

Si buscamos el sentido original de la palabra "justificar", encontramos que siempre se utiliza para declarar justo a un acusado en un proceso judicial. Esto significa en nuestro contexto que Dios es quien declara justo al ser humano que cree.

Pero es imprescindible que el pecador llegue a esta salvación por medio de la fe. Por tanto, estimado lector, busca al Señor mientras Él puede ser hallado y llámale mientras Él está cercano (Isaías 55:6).

Seleccionado

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Lectores escriben

¿Puede el Hombre ser justificado?

A simple vista y teniendo en cuenta la conducta pecaminosa que se hereda en el Hombre, podríamos argumentar que no, basados en hechos reales y que están delante de todos, que el hombre nace pecador según su linaje humano.

Piense por un momento amigo(a) lector(a), si el hombre no es justo, no es bueno, lógicamente no puede agradar a Dios. No hay justo ni aun uno, no hay quien busque a Dios. No hay temor de Dios delante de sus ojos (Romanos 3:10-18).

Si todos los lavados y salvados con la sangre de Cristo no son justos, en balde murió Cristo, porque justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1). Si no somos justificados, entonces no hemos sido salvados. Por lo tanto los versos 10-18 del capitulo 3 de Romanos no son para el creyente converso, sino, para aquel que aún no ha recibido a Cristo como Señor y Salvador de su vida, puesto que nosotros sí buscamos a Dios y tenemos temor de su Santo Nombre.

Entonces el hombre al aceptar a Jesús también es presentado delante de Dios en justicia, por fe, es justificado, Romanos 5:1; justificado gratuitamente por su gracia, Romanos 3:24; puesto que también somos justos, Oseas 14:9.

Si caminamos en pos de Dios, tememos su nombre y lo buscamos, entonces somos nosotros los justos de los que habla la Escritura, a través de aquel que con una sola ofrenda hizo perfectos a los santificados, y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; Hebreos 10:12-14.

Entonces el Hombre logra ser justo al recibir a Jesús, se convierte en hijo de Dios, Juan 1:12, y alcanza la vida eterna en Jesús por la fe en la justicia de Dios (Hebreos 10:38).

Estando justificados, el paso a seguir es la santificación obedeciendo al Señor, en su mandato 1 Pedro 1.16 que dice: sed santos, porque yo soy santo.

Angel Guerrero, diciembre de 2009.

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Seria Biblia LIV

Primera carta de Pablo a los Tesalonicenses

Se supone que ésta fue la primera de las cartas de Pablo. El año y el lugar no se han determinado con seguridad, probablemente la escribió desde Corinto, entre el año 49 y el 54 d. C.

Tesalónica era capital de la provincia romana de Macedonia. La iglesia fue fundada por Pablo en su segundo viaje misionero. Allí encontró una oposición violenta a su obra, pero tuvo éxito en ganar a algunos judíos y a numerosos griegos, que le hizo posible el establecimiento de una iglesia. Véase Hch 17: 1-10. El motivo del apóstol Pablo para escribir esta carta evidentemente era un informe que le había dado Timoteo al volver de su visita de Tesalónica (3: 6).

Esta es una de las cartas más personales de Pablo. No es tan doctrinal o polémica como algunas de las otras. El cuerpo de la carta consiste principalmente de recomendaciones, reminiscencias personales, consejos y exhortaciones. Una verdad central que resalta ampliamente es la esperanza futura de la venida de Cristo. Se preocupa especialmente porque los Tesalonicenses no tengan una comprensión errónea de la venida del Señor que les lleve a errar en acción y doctrina (4:13 - 5:11).

La carta puede dividirse en dos partes.

1. Asuntos personales: saludo, oración de gratitud por ellos, la misión de Timoteo y las buenas noticias recibidas (capítulos 1 a 3)

2. Exhortación e instrucción: amonestaciones al amor y al trabajo, instrucciones sobre los difuntos y la repentina venida del Señor, varias exhortaciones. (capítulos 4 y 5)

(.)

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Caja Negra

Se denomina caja negra o registrador de navegación, al dispositivo utilizado en aeronaves, trenes, naves marinas u otros. Este dispositivo registra las alteraciones de los instrumentos y las conversaciones en la cabina. Su función es almacenar datos que en el caso de un accidente permitan analizar lo ocurrido en los momentos previos. Dada la importancia de esa información el registrador se ha diseñado para resistir todo tipo de impacto, altas temperaturas e incluso diseñado para resistir el agua en caso de inmersión. Este dispositivo moderno lleva además incorporado fuentes de alimentación de reserva para que pueda seguir funcionando aunque se averíen los circuitos eléctricos de la nave. Queda claro que este registrador es invulnerable sólo hasta cuando es hallado y leído por personas capacitadas en la materia.

Dios, nuestro creador nos dice en su palabra que todos estaremos en su presencia; de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. "2 Corintios 5:10"; nos dice por qué es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. En el contexto se refiere a cristianos, no a incrédulos. El tribunal de Cristo no determina la salvación, pues esa fue determinada por el sacrificio de Cristo a nuestro favor el cual aceptamos en vida. 1 Juan 2:2 y él es la propiciación por nuestros pecados y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (Juan 3:16). Además nuestra fe en él, permite que nuestros pecados estén perdonados y nunca seremos condenados por ellos (Romanos 8:11). Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu.

En el libro de Apocalipsis (20:11-15) habla de un juicio final antes de que los perdidos sean echados al lago de fuego (castigo eterno, infierno): Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el Libro de la Vida. Fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Esto demuestra que al igual que la caja negra nosotros almacenamos registros de todo cuanto hayamos hecho de paso por la tierra, tanto buenas acciones como malas. Dios cuando nos examine recompensará o castigará a cada uno de acuerdo a ello (Salmo 28:4 y 62:12) "Y tuya, oh Señor es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a su obra."

Nosotros creemos olvidar casos vividos hechos, deshonrosos, cosas malvadas que están almacenadas en nuestro ser, como sucede con la caja negra, la cual Dios examinará a su debido tiempo, y no podremos borrar nada para que Dios no se entere. Pero Dios sí puede hacerlo, pues está enterado de antemano, Él entregó a su único hijo Jesucristo para borrar nuestro pecados y hacernos nuevas personas. Isaías 43:25 dice: "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados."

Horacio Díaz

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Junto al camino mendigaba

Sentado al borde del camino,
ciego y mendigo, Bartimeo esperaba
que algún caminante atento y compasivo
con pan o una moneda lo ayudara.
Un rumor de personas hacia él se acercaba.
Con ellos iba el Señor, santo y bendito,
y una multitud y sus discípulos,
que en tropel caminaban.
"Jesús, de mi ceguera ten misericordia!".
"Hijo de David, no pases, no me dejes!".
(Sus discípulos le mandan callar la boca,
tampoco a Cristo por el ciego interceden).
Un clamor desde el lindero del camino
a Jesús, amoroso, lo detiene...
"Qué quieres que Yo te haga, pobre amigo?".
"Señor, Tú que eres luz compártela conmigo;
soy ciego, y si Tú quieres, puedo ver ahora mismo!".
"¡Con tu fe la vista has recobrado!".
"Gracias, Cristo bendito, Cristo amado!".
"Tiro mi capa vieja, mi mendrugo y también mi cayado,
para seguir en pos de Ti, en tu camino,
con tu luz que en mis ojos has dejado".
¿Estamos siguiendo así a Cristo, hermanos míos,
agradecidos, gozosos, consagrados?

Lisardo Uña Arribe - Palma de Mallorca
en El Heraldo del Pueblo N° 233

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Una vez, en Inglaterra…

Yo pagaré sus Deudas

Así decía el rótulo con grandes letras blancas puesto en una calle de cierta ciudad inglesa.

- Exactamente lo que tú necesitas - musitó Tomás a Juan, su compañero de trabajo, cuando ambos se pararon delante del letrero - ¡Tantas veces me has dicho que estabas apurado respecto a la cuenta del doctor y algunas otras!

Tomás leyó en voz alta: "Acudan al número 137 de la calle Mayor, el próximo sábado, día... a la una del mediodía, trayendo facturas pendientes y les serán pagadas."

Juan exclamó riéndose: - De seguro que no lo crees, debe ser una trampa o una broma. - Sin embargo, miraba cada día el letrero al salir de la fábrica. ¡Tenía tantas deudas!

El sábado tomó una determinación. Cuando sonara la sirena no esperaría a Tomás, sino que iría directamente a la dirección del letrero. Esperaba encontrar una gran multitud, pero no había nadie. Llamó tímidamente. Se abrió la puerta y un hombre de cabellos grises le invitó a entrar.

- ¿Es verdad que usted pagará mis deudas?

-Sí - fue la amigable respuesta -; muéstreme las facturas y le daré el dinero.

Entró en un despacho donde había otras tres personas sentadas. Todas esperaban que diera la una. El anciano sonrió tristemente y dijo:

- ¡Solamente cuatro personas! Supongo debe haber otras en esta ciudad que tienen deudas, pero no han querido creer el anuncio. Ahora han perdido la oportunidad. Antes de que ustedes se vayan - continuó -, quisiera que oyeran mi historia.

Hace algún tiempo yo supe del amor de Dios, quien envió a su Hijo Jesucristo a pagar las deudas del pecado que todos tenemos con nuestro Hacedor. Si Él no hubiese venido, todos seríamos condenados, porque no podemos de ningún modo pagar a Dios por las muchas faltas y pecados que hemos cometido durante nuestra vida.

Cuando yo creí las promesas de la Palabra de Dios, aceptando el don de la vida eterna, me sentía tan feliz que quería decirlo a todo el mundo; pero muy pocos querían escucharme. Por eso puse este letrero, y ya lo ven, solamente cuatro han acudido. Los demás no creyeron.

Ahora les pido que vayan y digan a sus compañeros cómo yo ya pagué sus deudas. Y no olviden explicarles también, que Jesucristo vivió, murió y resucitó para pagar la deuda de sus pecados con Dios. A ver si esta experiencia que ustedes han tenido los ayude, a ustedes mismos y a otros, a creer el anuncio divino de salvación.

El anciano dio a cada uno el dinero que necesitaba y abrió la puerta. Un pequeño grupo estaba esperando fuera.

- ¿De verdad os pagó las deudas? - preguntaron.

Cuando los cuatro mostraron el dinero dijeron todos: - Ahora entraremos nosotros.

Pero el anciano apareció en el vano de la puerta y sacudiendo su cabeza dijo:

- Es demasiado tarde, recuerden lo que decía el anuncio - y cerró la puerta.

- ¡Si yo hubiese creído el anuncio! - dijo Tomás cuando su compañero le contó el caso -, fui un tonto de remate.

Juan le refirió también lo que el anciano les había dicho acerca de la deuda con Dios que Jesús ofrece pagarnos si lo aceptamos como nuestro Salvador.

- A esta cita sí no voy a llegar tarde - exclamó Tomás pensativo

La Sagrada Escritura afirma: "La paga del pecado es muerte; más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro..."

¿Ha recibido usted ya esa dádiva, apreciado lector? ¿No quiere recibirla antes de que sea demasiado tarde?

www.manantialdevida.net

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