MDP Archivo 2008 Junio 08
Índice
Ser amado y amar
¡Yo sí puedo cambiar tu vida y tu destino!
Comisionados para ser fieles
El que gana almas es sabio
Serie Biblia XXXVIII: Hageo
Hay venas de oro…
Ser amado y amar
Es evidente que nosotros no hemos visto a Jesús como lo vieron en su tiempo sus discípulos. Pero nosotros le amamos también porque él nos amó primero al dar su vida por nosotros en la cruz. Y hoy él intercede por nosotros ante el Padre.
Sin embargo, a menudo le amamos muy poco en comparación con su amor por nosotros; esto nos apena. Nuestro sincero deseo es amarle más. ¿Cómo podemos crecer en el amor hacia él?
No hay receta mágica. Para amar a Cristo cada vez más, es necesario recibir continuamente su amor hacia nosotros. Es vivir cada día más íntimamente con él, observándole en los evangelios y discerniendo su compasión para con los necesitados. También nos sentimos cerca del Señor cuando le contamos nuestros problemas y buscamos su guía para tomar nuestras decisiones. Le amamos cuando confiamos firmemente en él.
Debemos aprender a estar contentos con lo que él nos da. También debemos aprender a amar incluso a nuestros enemigos, y a cumplir sus mandamientos, como nos dice: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama" (Juan 14:21).
Uno de sus mandamientos es anunciar la buena nueva del perdón que Dios ofrece a todos los que creen en Jesús. Hablar de él a los demás también desarrolla nuestro amor por él.
(.)
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¡Yo sí puedo cambiar tu vida y tu destino!
¿Quién puede regalarte la vida eterna de los abajo mencionados?:
1. La Iglesia católica romana
2. Los mormones
3. Los testigos de Jehová
4. Los protestantes
5. El Señor Jesucristo
Según las Sagradas Escrituras la Biblia, ninguno de los primeros cuatro grupos tiene el poder para otorgarte la vida eterna. Cristo dijo en el Evangelio de San Juan 14:6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí". El único que puede dártela y transformar tu vida es el Señor Jesucristo, quien es el mismo ayer, hoy y siempre. ¡Él es la única vía al Cielo!
La Biblia dice: "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo" (Colosenses 2:8).
No es posible obtener la salvación del alma por medio de las obras o los esfuerzos humanos. Es algo demasiado sublime de alcanzar. De ser así, Cristo podría haberse ahorrado toda su agonía. Él nos la ofrece por su pura gracia y misericordia.
La Biblia dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).
La Biblia dice: "Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia" (Tito 3:5).
Para obtener la salvación, Cristo nos dice que tenemos que entender cinco cosas:
1. Que somos culpables de haber infringido e incumplido la perfecta Ley de Dios, y por consiguiente, el veredicto es la pena capital, el Infierno eterno. La Biblia dice: "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).
2. Que debemos reconocer nuestra culpa y arrepentirnos de nuestros pecados. La Biblia dice: "Arrepentíos, para que sean borrados vuestros pecados" (Hechos 3:19).
3. Que necesitamos confesar que somos pecadores delante del Dios santo. La Biblia dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).
4. Que necesitamos suplicar al Señor Jesucristo que nos salve de nuestra horrenda situación. Él es nuestro único abogado defensor. Es el único que, por su muerte en la Cruz, el derramamiento de su sangre y por el poder de su resurrección, nos redimió y pagó el precio de nuestra presente y eterna libertad. La Biblia dice: "El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36).
5. Que si crees lo anteriormente mencionado, y aceptas al Señor Jesucristo como tu Salvador y Señor, Dios te promete vida eterna en el Cielo para siempre. ¡La esperanza gloriosa! La Biblia dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Este es el sencillo mensaje que Cristo predicó hace 2000 años, y es el mismo que se encuentra hoy en los Evangelios y en el Nuevo Testamento. No lo compliques, ni dejes que te lo compliquen. ¡Nadie puede ofrecerte lo que Cristo te ofrece! ¡Cristo es la única vía al Cielo! ¡Acéptalo de todo corazón!
(Seleccionado)
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Comisionados para ser fieles
La gran comisión que se nos ha confiado está escrita en Mateo 28:18-20: "Jesús se acercó entonces a ellos (sus discípulos) y les dijo: - Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo." Algunos de los que estaban adorándole mientras él les hablaba estas palabras estaban dudando, y Jesús lo sabía. Por eso es que afirma que a ÉL se le había dado la autoridad.
A veces ante la gran comisión también estamos propensos a dudar, y la duda a veces trae consigo confusión, por eso es necesario despejarla cuanto antes de nuestra mente para que no entendamos otra cosa. Hay quienes, por causa de la duda, han entendido que la autoridad en el cielo y en la tierra le ha sido dada a los enviados y andan por ahí arrogantes llevando la Palabra, pero negándola con sus actitudes.
Somos vasos de barro portando un tesoro maravilloso dentro. Debemos ser fieles mensajeros de aquel que tiene la verdadera autoridad, no apropiándonos de su gloria, pero sí, siendo fieles a lo que predicamos.
Porque si vamos a anunciar el Perdón a las naciones tenemos que ir, no sólo con anuncios de perdón, sino también con acciones, es decir perdonando. Reflexiona en lo que dice 1 Corintios 4:1-2 "Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios. Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza."
No debemos parecer como caídos de algún planeta desconocido, pero sí debemos ser fieles al mensaje que llevamos.
Los demás, si te escuchan o no, depende del corazón de tus oyentes. Ojalá no les pase como al rey de un gran reino cerca de Imaginlandia a quien le llegó corriendo un mensajero muy exaltado, despeinado y sudado por el calor del desierto a anunciarle, sin dudar en absoluto, que una invasión estaba próxima. El rey lo miró de arriba abajo y le dijo que cómo se atrevía a presentarse así ante Su majestad, y pidió que los guardias lo retiraran de su presencia. Al momento de retirarlo los enemigos entraron al palacio y destrozaron todo.
Cumple tu misión fielmente, preocúpate ante todo en creer lo que predicas y Dios estará contigo todos los días como él lo prometió.
¡Dios te bendiga!
Hugo Alberto Díaz
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El que gana almas es sabio
Muchos se han maravillado de la rápida extensión del cristianismo en los primeros tiempos. El secreto de tal progreso se halla explicado en Hechos 8:4: "Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la Palabra". En los mercados, en las casas de comercio, en los hogares, en los caminos - por todas partes - dondequiera que esos discípulos de Cristo se ponían en contacto con otras personas, daban testimonio de Cristo.
¿Por qué debemos dedicarnos a la evangelización?
1. Cualquier cristiano puede hacer trabajo personal, puede llegar a ser un "ganador de almas". Podéis alegar que no sabéis cómo tratar con los perdidos. Si es así, ¡aprendedlo!
2. La evangelización por la obra personal alcanza a toda clase de gente. Los creyentes están todos los días en contacto con personas que no asistirán jamás a una reunión. Hay que llevar el evangelio hasta ellos. "La fe viene del oír, y el oír por la Palabra de Dios" (Ro 10:17).
3. Por medio del trabajo personal puede hacerse frente a las necesidades particulares de cada individuo.
Lo que se necesita para ganar almas
1. Un profundo y perdurable amor a las almas. ¿Cómo obtenerlo? Contemplemos al Señor como él nos ama, y ama a nuestros semejantes. Y ¿quién podría darse plena cuenta de que sus amigos, vecinos y sus seres queridos van a hundirse en la ruina sempiterna, sin sentirse inspirado a hacer esfuerzos para arrebatarlos, como tizones, del fuego eterno?
2. Uno debe tener un conocimiento aprovechable de la Palabra de Dios; debe saber lo que ella revela acerca del plan de salvación.
3. Uno necesita consagrar su vida a la tarea de ganar almas, y concentrar sus energías en la realización de la misma.
Mostrad a aquél con quien habláis que es un pecador y que, por lo tanto, está perdido.
1. Hay que mostrarle lo que es pecado (1 Jn 3:4; 5:17; Sal 51:1,4).
2. Hay que demostrarle que es pecador. Sin un convencimiento verdadero del pecado, sin el conocimiento consciente de que uno es un pecador perdido, el bien eterno no puede venir al alma. "No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento" (Lc 5:31,32; Is 53:6; Hch 17:30). Se necesitó la muerte de Cristo para salvar al "mejor" pecador, como al "peor".
3. Hay que mostrarle la gravedad de su presente situación. Está sin la vida eterna (1 Juan 5:11-12); está bajo condenación (Jn 3:18); está bajo la ira de Dios (Jn 3:36).
4. Hay que demostrarle lo que será el castigo del pecado: alejamiento de la presencia de Dios; muerte - la muerte segunda - sufrimiento consciente (2 Ts 2:7-9; Mt 7:21-23; Ap 21:27; Stg 1:15; Ro 6:23; Ap 20:14-15; Mt 13:41-42; Mr 9:43-44; Lc 16:22-24).
Mostrad a aquél con quien tratáis que él no puede salvarse a sí mismo.
1. Hay que corregir dos ideas erróneas: a) El pecador no puede salvarse guardando la Ley (Ro 3:20; Gl 3:11). b) No puede salvarse por las buenas obras (Tit 3:5; Ef 2:8-9; Ro 4:5; 6:23).
2. Hay dos razones por las cuales es imposible que el hombre se salve a sí mismo: a) Ha violado la Ley de Dios y no puede ofrecer reparaciones a Dios por sus pecados. El pesar por el pecado no puede satisfacer la Ley de Dios quebrantada. b) El hombre no puede salvarse a sí mismo porque posee una naturaleza pecaminosa y es impotente para cambiarla; necesita no sólo el perdón de sus pecados, sino una nueva naturaleza (Jn 3:3).
Mostrad al pecador que Cristo puede salvar.
1. Muéstrese el propósito de Cristo al venir al mundo: "salvar a los pecadores" (Mt 1:21; Lc 19:10; Jn 3:17; 1 Ti 1:15).
2. Explíquese que el Señor Jesús hizo todo lo necesario para redimir a los hombres del pecado y de la maldición de la Ley.
3. Que Cristo satisfizo la Ley de Dios a favor del hombre, sufriendo en lugar del pecador (Gl 3:13; 4:4-5; Mt 26:28; Tit 2:14; 1 P 2:24; 3:18).
Mostrad a aquél con quien habláis que Cristo salvará bajo dos condiciones.
Arrepentimiento y fe (Mr 1:15; Hch 20:19-21). Hay tres elementos en el arrepentimiento: Convicción o conocimiento del pecado; contrición o remordimiento por el pecado, y conversión o alejamiento del pecado. Hay dos elementos en la fe: creencia y confianza. La fe es hacia nuestro Señor Jesucristo; Cristo es el objeto de la fe salvadora. Pero uno no sólo tiene que creer que Cristo es el Hijo de Dios, que murió e hizo propiciación por los pecados, sino que también puede confiarle a él su salvación personal (Gn 15:6; Jn 1:12; 3:18; 6:47; He 11:1; 2 Ti 1:12).
Enseñad el deber del discípulo de Cristo.
1. Demuéstrese que es deber del creyente servir, honrar y obedecer al Señor Jesucristo (1 Co 6:19-20; Hch 1:8).
2. Explíquese que el fiel siervo de Cristo será recompensado por el Señor en Su Venida (Mt 6:1, 3-4, 6; Mt 10:40-42; Ap 22:12).
3. Muéstrese que el creyente infiel o desobediente será castigado en esta vida y sufrirá pérdida ante Su Tribunal (Heb 12:5-10; Gl 6:8; 1 Co 3:15; 2 Co 5:10).
4. Hágase notar que todo servicio aceptable a Cristo surge del amor y gratitud a Él. "El amor de Cristo nos constriñe" (2 Co 5:14).
A. Crouch (adaptado)
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Serie Biblia XXXVIII
Hageo
El profeta Hageo comenzó su ministerio en el año 520 a. C. Su misión fundamental consistió en comunicar la orden divina de no demorar más la reconstrucción del Templo para homenajear a Dios. Su prédica amonestaba e incitaba al gobierno y pueblo a no ignorar el mensaje divino. Pues después de los setenta años del cautiverio judío en Babilonia y a su regreso a Jerusalén los recién llegados comenzaron fervorosamente los trabajos de reconstrucción del Santuario; mas el embullo inicial pronto desapareció y cundió la apatía. Esto dio como resultado que se detuvieran los trabajos de reconstrucción del Templo, y por el contrario, acaudalados individuos de la sociedad judía empezaron a construir bellas residencias para uso personal, olvidándose de la casa de Dios.
El mensaje anuncia también promesa de paz y bienestar en el futuro para el pueblo obediente y arrepentido de su deslealtad a Dios.
Finalmente las palabras de Dios por boca de Hageo lograron que los dirigentes y el pueblo se unieran dando final así a la reconstrucción del Santuario en honor de Dios.
Este libro puede dividirse en cuatro partes, a saber:
1. Advertencia de Dios (1:1-23)
2. Dios anima a su pueblo (1:12-2:9)
3. Reprensión al pueblo desobediente (2:12-17)
4. Bendición de Dios a Judá (2:18-23)
Fernando Torres
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Hay venas de oro…
Un cuento:
Una mañana, en cierto lugar, apareció una gran piedra en medio del camino. Los vecinos de ese lugar se indignaron al pensar quien la pondría allí. Cada día que pasaba, se enojaban más y se quejaban de aquel obstáculo que les incomodaba cada vez que pasaban por allí.
Después de varias semanas el rey de aquel lugar llamó a los vecinos y les dijo:
- Fui yo quien coloqué esa piedra en medio del camino. Cada uno de ustedes está enojado por esta piedra y libremente se ha quejado de esta situación. Pero nadie ha querido hacer el esfuerzo por quitar la piedra. Ahora lo haré yo.
Cuando el rey rodó la piedra hacia un lado, todos vieron que debajo había una bolsa con oro. Pegado a la bolsa había un papel que decía: "Esta bolsa es de aquel que quiera quitar el estorbo del camino".
Una aplicación:
Lavar la taza usada, poner un nuevo rollo de papel higiénico cuando se acabó, recoger del suelo unos desperdicios… ¡que lo hagan los…! ¿Quiénes? - ¿Los tontos?
Asistir al más débil en la clase o al más difícil de carácter. Ceder en el metro el asiento a una persona mayor u ofrecer una cordial sonrisa a una cara estresada, ¿a quién le toca hacerlo?
Nadie quiere perder el tiempo con estas inutilidades. Todos corremos detrás del éxito o simplemente somos negligentes. Cada uno se cree sabio en sí mismo y a veces demasiado importante como para "atender" al otro. O al contrario, uno se siente demasiado insignificante como para poder contribuir al bien de los demás. Y nadie entrevé la "vena de oro" que está escondida debajo de la "piedra de tropiezo".
Querido amigo que me lees, ¿cuál obstáculo podrías quitar tú? Quizá tienes dificultades serias con cierta persona. A pesar de que te parece que es culpa de ella, quita tú la piedra, pidiéndole perdón y reconciliación, y verás que se abrirán "las venas de oro". ¿Cuánto te vale la paz?
O quizá podrías alegrar a alguien "simplemente" cambiando tu comportamiento. Servir y socorrer es la mejor manera para hacer entender a nuestro prójimo que le queremos de verdad.
Hay muchas bendiciones escondidas debajo de "las piedras" de cada día. Amigo: ¡que esos tesoros lleguen a ser tuyos!
Juan
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