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MDP ¡Jesucristo es nuestra paz!

Mensaje de Paz se edita cada mes.
Rescatados es bimestral y se dirige a los niños.

Nuestro propósito es acercar un número mayor de personas a la Biblia y a Jesucristo, favorecer el crecimiento espiritual en los creyentes, así como proveer de literatura a los líderes cristianos y a las iglesias del mundo hispano.


Mensaje de Paz, edición de Septiembre de 2010

Índice
La Biblia - ¿más que un libro?
Indicios para la Divinidad de la Biblia
Segunda Carta de Pablo a Timoteo
Siete Pecados mortales contra la Palabra de Dios
La Biblia como un testigo
La Biblia
Como descubrí la verdad
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La Biblia - ¿más que un libro?

La fe cristiana se basa en que la Biblia es inspirada por Dios e infalible. El cristiano cree en la Biblia como la Palabra divina absolutamente normativa. Y la Biblia misma dice justamente esto de sí: "Toda la Escritura es inspirada por Dios…" 2Timoteo 3:16.

Bajo inspiración se entiende que los autores al escribir la Biblia fueron guiados por el Espíritu de Dios. La Biblia confirma que lo que dice es por eso Palabra de Dios:

"Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" 2Pedro 1:21.

"El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua" 2Samuel 23:2.

Y el apóstol Pablo dice en 1Corintios 2:13 que él no habla "con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu de Dios".

Además la Biblia está llena de frases como "y habló Dios todas estas palabras" o "Así ha dicho Jehová".

Sin embargo, ¿quién dice que es verdad?

Si la Biblia realmente es la Palabra de Dios, hay que esperar que sea algo extraordinario, algo sobrenatural, completamente fidedigno y de gran poder. Vamos a ver en esta edición que todo esto realmente se aplica a la Biblia.

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Indicios para la Divinidad de la Biblia

La Biblia reivindica ser la revelación de los pensamientos, ordenes y planes de Dios. ¿Es esta pretención justificada? Les vamos a presentar varias señas que confirman la divinidad de la Biblia.

La unidad de la Biblia

La unidad de la Biblia es una de las pruebas más irrefutables por su inspiración. Si una sola persona la hubiese escrito durante unos pocos años, no nos sorprendería que sus capítulos se unen armónicamente a una sola historia y un mensaje completo. Sin embargo, los 66 libros de la Biblia fueron escritos por más o menos 40 autores que pertenecían a diferentes clases de la sociedad; había por ejemplo reyes, ministros y estudiosos, pero también campesinos y pescadores. Escribieron en diferentes estilos literarios y desde puntos de vista diferentes; además vivían en diferentes lugares y siglos. Moisés escribió su parte por los años 1450 a.C. y San Juan terminó el canón de la Biblia alrededor del año 96 d.C.

Sin embargo, todos estos libros se complementan y forman un solo y armónico mensaje sin contradicción. ¿Cómo se puede explicar este fenómeno?

Imagínate, en la capital de tu país se construye una catedral con piedras que representan todos los yacimientos de minerales que hay en tu tierra, es decir viene granito de un extremo del país, basalto del otro, y de otras canteras se trae arenisca etc. Las piedras tienen diversos tamaños y formas: cubos, cilindros, formas de cono o trapecio. Ya en la cantera, antes de llevarlas a la capital, cada piedra recibe su forma definitiva. Los obreros sólo tienen que juntar las piedras. Se dan cuenta de que cada piedra cabe perfectamente en su lugar, sin necesidad de retocarla. No sobra ni falta ninguna piedra, y delante de los ojos de los habitantes se levanta una hermosa y magistral catedral.

¿Cómo explicaríamos esto? De una manera muy simple y lógica: Tiene que haber un arquitecto que con mano maestra ha planeado cada detalle de la obra y que ha instruido a cada uno de los picapedreros. Nadie creería que tal obra hermosa se construyera por casualidad.

De igual manera vemos que la Biblia es una obra maestra como de una sola pieza que no se puede haber formado por casualidad, sino porque detrás de cada escritor existe un mismo autor que los guió - el Espíritu Santo.

El efecto que tiene la Biblia en las personas

En muchas partes donde la Biblia ha sido leída se han producido efectos extraordinarios.

¿Has oído alguna vez a alguien que dijese: «Yo era un bebedor, la vergüenza de mi familia y una plaga para la sociedad, pero me puse a estudiar las matemáticas, la botánica o un libro de moral y desde ese momento cambié completamente?». Sin embargo, podríamos hallar miles de personas que te dirían: «Yo era un desdichado, vivía atormentado y sin esperanza hasta el día en que conocí el maravilloso poder de la Biblia. A través de él mi vida cambió, fui liberado de mis vicios, la paz entró en mi corazón y en mi hogar». Es un milagro que ese Libro hace diariamente.

Ninguna filosofía, ningún programa social o esfuerzo humano puede producir estos efectos. Tal vez te consideras buena persona, sin embargo, ante Dios eres pecador y necesitas de un Salvador. Este Salvador es Jesucristo, el personaje principal de la Biblia. A través de la lectura de esta puedes conocer a Cristo, y si estás dispuesto a aplicar sus palabras a tu vida, conocerás también este poder renovador.

La Biblia es universal

La Biblia, a diferencia de otros libros, nunca está fuera de moda. Su mensaje es aplicable a todos los tiempos. Además abarca todos los límites sociales, habla de igual manera a jóvenes como a ancianos, a ricos como a pobres, a gente educada como a gente con poca educación. El poder de la Palabra de Dios se nota en cada lengua en que es traducida de igual manera, en todas las culturas la Biblia cambia las vidas de sus lectores.

Si fuese sólo una obra humana, la humanidad tendría que ser capaz de crear otra obra con los mismos efectos que abarcan todas estas fronteras, pero no lo es.

La Biblia es inagotable

Una de las pruebas más evidentes de la inspiración divina de la Biblia es el hecho de que cuanto más uno lee y estudia la Biblia, más profundidad, verdad y sabiduría descubre. Los eruditos más sabios son los primeros que reconocen que no pueden agotar las profundidades de la Biblia.

La Biblia es pura

La pureza de la Biblia es una de sus características sobresalientes. Transmite las normas de moral más altas, y si habla del pecado lo describe como algo abominable. Demuestra intransigentemente la maldad del hombre de manera que el lector siente rechazo por esta actitud.

La Biblia es la Palabra viva de Dios

Es difícil describir que la Biblia es viva, pero fácil de notarlo. El pecador se asusta cuando se aplica a él la Palabra de Dios, pero cuando se habla de la política o de acontecimientos diarios reacciona con calma. Al mismo tiempo el creyente nota el poder refrescante y fortaleciente de la Palabra de Dios, sea exhortación y corrección o enseñanza y aliento.

La Biblia dice de sí misma que es viva (Juan 6:63; Hechos 7:38; Hebreos 4:12; 1Pedro 1:23).

Podríamos mencionar muchas características más de la Biblia, como por ejemplo la verdad de su mensaje, las profecías cumplidas de la Biblia (vease la próxima edición) o el hecho de que la Biblia hoy día tiene más expansión que cualquier otro libro - y esto a pesar de que había en la historia varios intentos de prohibir su uso o de eliminarla.

Querido lector, te invito a que abras tú mismo tu Biblia, orando a Dios que él se te revele a través de este libro y dispuesto a escuchar, aceptar y aplicar lo que entiendes, y vas a experimentar tú mismo, que la Biblia es la Palabra poderosa de Dios.

Hartmut, según pensamientos de William MacDonald

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Serie Biblia LVII

Segunda Carta de Pablo a Timoteo

Data del segundo cautiverio de Pablo en Roma, poco antes de su muerte, que probablemente tuvo lugar en el año 66 o 67 d.C. Ésta es la última epístola escrita por el apóstol. Dice que está preso (1:8, 16) y es tratado como malhechor (2:9). Está esperando sufrir el martirio (4:6). Sus amigos lo habían abandonado y sólo Lucas estaba con él (1:15; 4:10-12). Con todo, algunos cristianos romanos le visitaban (4:21). En una primera comparecencia no había sido condenado (4:16-17), pero seguía detenido en un calabozo. Pablo presiente el fin de su carrera sobre la tierra (4:7), y escribe a Timoteo para exhortarle a perseverar en el ministerio, y le pide que acuda pronto a Roma (4:9,13).

Esta carta puede dividirse en cuatro partes, a saber:

I Breve introducción: el cautivo expresa su deseo de volver a ver a Timoteo. Lo exhorta a que se muestre valeroso en medio de las pruebas y penalidades; a ser fiel en la fe a pesar de la oposición. (Cap. 1)

II Timoteo debe defender con fuerza las verdades fundamentales del Evangelio, cuidar su vida espiritual, aguantar el sufrimiento manteniéndose puro, alejándose de todo aquello que deshonre al Señor y de los "vasos de deshonra", a fin de ser "instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra". (Cap. 2)

III Revelación acerca de la futura apostasía en el seno de la Iglesia. El apóstol recomienda a Timoteo que siga el ejemplo que él le ha dado, y que ponga en práctica en su vida la palabra de Dios, sabiendo que toda la Escritura es inspirada por Dios. (Cap. 3)

IV Última exhortación a predicar la palabra de Dios. Ya inminente el martirio, Pablo expresa su gozo de haber cumplido con fidelidad su ministerio. La epístola finaliza con unas instrucciones personales. (Cap. 4)

Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, CLIE

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Siete Pecados mortales contra la Palabra de Dios

¿Ha pensado alguna vez sobre que el pecado original se inició con un ataque contra la Palabra de Dios? "Así que Dios les ha dicho…" es la tentación primitiva que todavía intenta arrastrar la Palabra de Dios con nuevas holas de ataque. Siete pecados mortales contra la Palabra de Dios amenazan hoy día la base de la iglesia.

1. Despreciar la Palabra de Dios. Más grave que el menosprecio enérgico de los ateístas modernos y de los blasfemos por profesión es la silenciosa desatención del ejército de millones de no-lectores de la Biblia. Uno se considera creyente, pero tiene cero interés en lo que Dios ha dicho. Periódicos, revistas, prospectos y la Internet parecen siempre más importantes que el viejo y grueso libro que junto con su borde de oro se empolva en la estantería.

2. Criticar la Palabra de Dios. En vez de dejarse criticar por Dios mediante su Palabra, de repente el hombre dice a Dios por dónde andar. Los grandes acontecimientos históricos (caída del hombre, diluvio, éxodo), milagros y los datos claves de la salvación como el nacimiento de Cristo por una virgen, su sacrificio en la cruz por nuestros pecados, su resurrección, ascensión y la segunda venida de Cristo, están para gran parte de la cristiandad occidental pasados de moda - ya hace tiempo. Ya nada está seguro de la así llamada razón. Jesús responde simplemente con Mateo 22:29.

3. Tergiversar la Palabra de Dios. Desde la victoria del racionalismo compiten muchos teólogos en el "arte" de interpretar la Biblia tanto hasta que sale lo contrario de lo que está escrito. Primero se trató de la doctrina. Hoy día también las normas morales de la Biblia no sólo se las abolen, sino con argumentos pseudobíblicos se las tergiversan hasta obtener lo contrario. Es seguro la ovación del mundo, igual como el desagrado de Dios (Isaías 5:20).

4. Valorar la Palabra de Dios erróneamente. Valoración errónea no sólo hay en cuanto a la relación entre la Palabra de Dios y otros escritos (sectas) o entre la Palabra de Dios y tradiciones eclesiásticas (iglesia católica), sino también, en forma sumamente astuta, en cuanto a la relación entre la Palabra de Dios y el Espíritu Santo respectivamente entre la Palabra de Dios y las experiencias. Si la "guía por el espíritu" subjetiva domina la guía por la Palabra de Dios objetiva, o las experiencias interpretan la teología y no al revés, entonces serán favorecidas las doctrinas y la práctica de fe perjudiciales.

5. Desatender a la Palabra de Dios. Cada descuido frente a la Biblia en mi vida y en la vida de la iglesia local tiene repercusiones negativas. No obstante, parece importante desde qué "nivel de aguas subterráneas" bíblicas sucede esto. Si falta el enraizamiento profundo en la Palabra de Dios, la lectura bíblica escasa y la renuncia al estudio de la Biblia tienen consecuencias aún más fatales.

6. Desconfiar de la Palabra de Dios. Todo conocimiento de la Biblia naturalmente es inútil, si no confío en la Palabra de Dios. Eso fuese como comprar alimentos, pero renunciar a comerlos.

7. Aplicar insuficientemente la Palabra de Dios. La lectura de la Biblia y su conocimiento lamentablemente no son garantías de poner también en práctica lo que uno sabe o ha leído. Sin embargo, la cuota de realización es decisiva. Mejor saber menos, pero aplicarlo, que saber mucho y hacer poco. Sin duda Dios aprobará a aquel, que estudia la Palabra de Dios con empeño y hace todo lo posible para implementarla en su vida, por la gracia de Dios.

Bernhard Knieß

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La Biblia como un testigo

La Biblia no nos relata su historia en una forma distante, como lo haría un historiador. Está escrita para invitar también a los que escuchan su mensaje a que respondan a Cristo. Es un testimonio de lo que Dios ha hecho en la historia y lo que todavía hará. Tiene la intención de persuadir a sus lectores a seguir a Jesucristo y a ayudarles a comprender cómo seguirle en compañía de otros. Leer la Biblia es como recibir una invitación a una fiesta: ¡Procura que respondamos!

Steve Walton, "El nuevo Manual Bíblico ilustrado", p. 21

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La Biblia

La Biblia muestra los propósitos de Dios, la situación del hombre, el camino de salvación, el destino del pecador no arrepentido y la bienaventuranza del creyente.

Sus enseñanzas son santas, sus instrucciones obligatorias, sus relatos son verdaderos y sus decisiones inalterables.

Léela para llegar a ser comprensivo, y vive según ella para ser santo.

Da luz para guiarte, te da alimento para mantenerte y energía para alegrarte.

Es el mapa del viajero, la brújula del timonel, la espada del guerrillero de la fe y el reglamento de la vida del cristiano.

En ella se recupera un paraíso, se abre el cielo y se cierran los portales del infierno.

JESUCRISTO es su tema grandioso, nuestra salvación su objetivo y la glorificación de Dios su meta.

Debe llenar nuestro pensar, guiar nuestro corazón y conducir nuestros pasos.

Léela cuidadosa y frecuentemente, con oración.

Te fue dada para que vivas, te impone máxima responsabilidad, recompensa el mínimo y máximo esfuerzo y condena a los que desprecian su santo contenido.

J.N.D.

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Como descubrí la verdad

A la edad de diecisiete y dieciocho años leía yo los libros de muchos filósofos y comprendí cuánto talento tenían para suscitar problemas… sin nunca resolverlos.

Un día decidí leer la Biblia. Como no sabía nada de ella, empecé por el comienzo, como se hace con cualquier otro libro. Desde los primeros capítulos del Génesis comprendí que debía leerla sin prejuicio, si quería tener la respuesta a los problemas planteados y no resueltos por los filósofos. No sé en que momento me convertí, pero con certeza sé que fue por medio de la Palabra de Dios.

Mi conversión consistió en aceptar personalmente lo que había aprendido. ¿Cuál es el mensaje de la Biblia? Se podría resumir así: Soy un hombre pecador, merecedor del castigo eterno del Dios santo. Pero Cristo murió en mi lugar. Si acepto su perdón, puedo ser perdonado y gozar desde ahora la felicidad.

Ningún otro sistema da una respuesta adecuada a las preguntas humanas.

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